Vivimos uno de los momentos en los que más provecho se le puede sacar a los centros estéticos, y aun así hay muchos que tienen que cerrar. Los que tienen la suerte de seguir abiertos es a costa de trabajar un montón de horas y de seguir adelante luchando contra el estrés y la ansiedad de sentir que, pese a que lo estás dando todo, no es suficiente. Te cuento esto desde la propia experiencia, porque pasé más de una noche en vela dándole vueltas para solucionarlo.
Siempre me ha gustado esta profesión, no solo pienso que se me da bien, es que me encanta ver la cara de satisfacción de un cliente al que le has alegrado el día con tu trabajo. Si sumas esto al hecho de llevar a cabo un proyecto que tú misma has construido desde el principio, creo que este mundo es de los más gratificantes que hay.
Pero, como sabes, no es todo color de rosa. Si ya es un sector en el que es complicado mantenerse a flote y no cerrar en situaciones normales… el COVID nos lo ha puesto todavía más difícil. He visto muchos centros que han tenido que cerrar y que han dicho que su problema había sido este, cuando eso no es del todo cierto y llevaban desde que abrieron lidiando con otros problemas.
La verdadera dificultad de los centros de estética es que no están preparados ni para situaciones así, ni para muchos otros contratiempos como, por ejemplo, la enorme competencia que está surgiendo. Y me temo que, si el tuyo tampoco lo está, vas a vivir esto que te estoy contando muy de cerca en unos meses como mucho y es probable que tengas que cerrar.
Si en tu centro siempre vas al límite con la gestión económica y los ingresos te dan, prácticamente, solo para cubrir gastos… no te va a quedar ningún margen de maniobra para cualquier situación imprevista, como lo es precisamente la situación que estamos viviendo y por la que han tenido que cerrar un montón de centros.
Sé que asusta, pero no todo es malo, la parte buena es que siempre hay maneras de cambiar las cuentas y de hacer una gestión mejor.
¿Te gustaría saber cómo? Si me das 5 minutos te cuento a qué conclusiones he llegado y por las que creo que, si empiezas a hacer las cosas un poco distintas, vas a poder mejorar mucho la forma de manejar tu centro. Y como sé que tu tiempo vale mucho, además te he preparado un regalo si llegas hasta el final.
¿Qué está fallando?
A ver si esta situación te resulta familiar. Estás en tus últimos años de instituto y te atrae el mundo de la estética. Piensas, ¿por qué no dedicarme a algo que me apasiona y ganarme la vida con ello? A lo mejor incluso podría montar algo por mi cuenta. Después de darle vueltas, lo consultas con la familia y con amigos, y con más o menos entusiasmo por su parte, te decides a estudiar el módulo de estética. Te apuntas al módulo, lo apruebas y piensas ¡Por fin! Ahora a ganarme la vida con esto. Ya tienes algo de experiencia gracias a las prácticas, y consigues trabajo en un centro. Te va bien y piensas que podrías lanzarte a abrir el tuyo propio.
Después de mucho esfuerzo y sacrificio consigues abrir tu propio centro. Te llegan clientes y, viendo los números, parece que no te va mal. Pero, pese a que te matas a trabajar y lo das todo por tu proyecto, al final sientes que no estás ganando tanto como deberías para las horas que trabajas. Facturas mucho, pero al final no te quedas tanto. Es un esfuerzo físico y mental brutal que acaba incluso pasando factura a tus relaciones y no entiendes qué está fallando.
¿Te está pasando? Pues no estás sola. Yo lo he vivido y es la historia que me cuentan muchas alumnas cuando les pregunto qué tal les va. Y lo peor es la frustración de no saber cómo pueden cambiar las cosas. Algunas incluso se plantean dejarlo, o cerrar el centro y volver a buscar trabajo en otra clínica del sector que sea grande y tenga algo de renombre. Se sienten fatal, pero no ven otra salida que la de dejar de hacer algo que les gusta para ganarse la vida y olvidarse de todos los quebraderos de cabeza que les está dando su negocio. La sensación de levantar algo, sentirlo cómo tu bebé, alimentarlo, verlo crecer y sentir que, pese a que lo estás dando todo, no es suficiente… Es horrible.
Pero esto no les ocurre a todos los centros. Seguro que tienes un ejemplo concreto en la cabeza de algún centro que puede hacer promociones, contratar más gente, hacer bonos con descuentos y que, además, no está lleno de clientes todos los días… Casi como si no tuviera ninguno de tus problemas. Pero la realidad es que sí que los tiene porque TODOS LOS CENTROS LOS TIENEN. Y podrás pensar que tienen suerte, pero eso no es suerte.
Se puede ganar más dinero y sentir menos estrés con tu negocio y ese tipo de centros es la prueba. Lo que ellos hacen es aplicar una buena gestión para tener una buena rentabilidad. Por muy complicada que sea la situación, tú puedes hacer lo mismo. Te sorprendería como estaban muchos centros antes de contarles cómo podían mejorar su situación y lo rápido que se han recuperado e incluso han crecido después.
Ambas sabemos que el módulo de estética te enseña a hacer bien tu trabajo, pero no te enseña lo básico para montar un centro desde cero, ni mucho menos para gestionarlo de forma eficiente. No te enseña a que salgan las cuentas porque tampoco te enseña cómo se tiene que montar una empresa. Parece mentira, pero es así. Sales de allí muy bien formada, pero sin saber sentar las bases de un proyecto propio. Sin esta base, te va a tocar pelear mucho más para hacer crecer tu centro o tus ingresos. Si logras mantenerte, lo acabarás aprendiendo, pero tardarás mucho y será a base de cometer muchos fallos y de pasarlo mal mientras aprendes… ¿O hay otra manera de ahorrarte esto?
La hay. Consultar a alguien que ya ha pasado por todo esto y que ha aprendido qué tiene que cambiar. A mí me gustaría evitarte todo esto, me gustaría que vivieras feliz y que disfrutaras de tu empresa teniendo la misma ilusión que tenías el día que abriste. Por eso, en este artículo me gustaría contarte algunos secretos.
¿Puedo vivir bien de mi centro?
Hay un gran mito en torno a la carrera profesional de estética: la de que vivir de tu centro es complicado, que es más fácil trabajar para otro centro porque tienes menos problemas. Creyéndote este mito, es cierto que podrías olvidarte de muchos problemas, pero también es cierto que tendrías muchos otros como ganar menos dinero, no poder organizar tu tiempo como quieres o que las cosas no se hagan cómo tú sabes que deben hacerse.
Vivimos en una sociedad en la que hay una demanda alta de nuestros servicios y en la que se valora mucho nuestro trabajo. Las redes sociales consiguen que la gente se preocupe más por su aspecto y que nuestro trabajo llegue a más personas. En este contexto lo normal sería que si abres un centro de estética te vaya bien, pero como les pasa a muchos centros esto no es así. No lo es porque tienes que cambiar tu forma de ver las cosas. A lo mejor, tendrías que pensar más en lo que significa “me va bien”. Tener tu agenda llena toda la semana a todas horas, teniendo que trabajar muchas horas, pero ganando lo justo para quedarte una parte muy pequeña y cubrir gastos NO ES IRTE BIEN.
Si te fuera bien trabajarías menos horas por más dinero. Para vivir bien de tu centro no tienes que, por ejemplo, atraer más gente (de esto luego hablaremos), tienes que RENTABILIZAR más los clientes que ya tienes. Y, de nuevo, esto no es fácil porque no te han enseñado nada sobre el mundo de la empresa y sobre cómo vivir bien de tu centro.
Un fallo muy común y que veo en prácticamente todas mis alumnas es que, al pensar en sus ingresos, piensan en lo que facturan. Ahí tenemos un primer fallo, no hay que fijarse en la facturación, hay que fijarse en lo neto, en lo que al final te queda para ti al descontar todos los gastos.
Como ves, el problema no es la falta de demanda de tu trabajo ni de lo bien que lo haces, es cómo gestionas tu centro, ni más ni menos. De hecho, te voy a contar 3 errores enormes que he visto personalmente que cometen muchísimos centros y que les obligan a cerrar tarde o temprano. Errores que incluso yo tuve que aprender a evitar al principio.
Y adivina, TODOS ellos están relacionados con la gestión.
1. Centrarse en ampliar tratamientos
Muchas personas piensan que ampliando los tratamientos que ofrecen podrán atraer más gente y aumentar sus ingresos. Pero quiero que te pares un segundo a pensar que implica el aumentar la lista de tratamientos que ofreces. Por un lado, si no lo estabas ofreciendo ya es porque, o bien necesitas hacer algún curso para aprender a realizarlo, o bien necesitas material nuevo. En el primer caso, el curso supone un gasto en tiempo y dinero que no te asegura que vayas a ganar más por hacerlo.
En el segundo caso, probablemente, ya te haya contactado algún vendedor para contarte que puedes comprar una nueva máquina en cómodos plazos y que es tan fantástica que la vas a amortizar en nada. Pero, de nuevo, piensa en la gestión. Ya estás ganando poco para todo el tiempo y trabajo que estás invirtiendo y añadir un gasto más solo va a hacer que al final te quede aún menos. Porque comprar nuevas máquinas no te asegura que vayas a aumentar ingresos, lo que sí te asegura es que vas a tener que pagar por ella todos los meses.
Total, que si cometes alguno de estos errores vas a estar más formada o vas a tener material más profesional, pero vas a aumentar mucho tus gastos a cambio de la promesa de que, a lo mejor, viene más gente. En el mejor de los casos funcionará y podrás trabajar más horas por menos dinero, porque seguirás sin saber rentabilizar a tu clientela.
2. Centrarse en conseguir más clientes
Otro gran error. Creer que todo se arregla con más clientes y que, cuanta más gente entre a tu centro, más ingresos vas a tener al final. Es cierto que, si miras los ingresos totales, puede parecer que has ganado más dinero, pero ¿cuánto te quedas tú para ti en neto al final? Cada cliente supone un gasto que vas a tener que pagar en tiempo, materiales, productos…etc. Cuando no rentabilizas al cliente y solo buscas que más y más personas vayan a tu centro, lo que estás consiguiendo es trabajar más por menos dinero. Habrá veces incluso qué, por muy llena que tengas la agenda, trabajes prácticamente a cambio de nada.
Muchos centros, de hecho, se lanzan a gastar dinero en publicidad para atraer más clientes. Lo cual es una mala decisión dentro de otra mala decisión. Gastar aún más dinero en campañas que atraigan gente solo te garantiza otro gasto a fin de mes. Si tu servicio no es rentable, vas a estar trabajando a cambio de unos pocos euros. Además, es una situación muy frustrante, porque ves que tienes clientes, que te matas a trabajar y que terminas súper cansada… pero no estás ganando lo que deberías. Este es un mito que hace muchísimo daño a los centros.
3. Hacer promociones, descuentos y bonos
Este es otro gran fallo que he visto y que ha hundido literalmente a muchos centros. El objetivo muchas veces está en conseguir nuevos clientes (ya has visto que el mito de “más clientes más dinero” no es cierto) o en fidelizar a los que ya tienes. El plan es sencillo, crear un bono o hacer una promoción en la que rebajas los precios para conseguir que más gente te compre de golpe alguno o varios tratamientos. ¿Qué falla? Por un lado, ¿qué tipo de clientes crees que van a ir a tu centro? Van a ser clientes interesados únicamente en los descuentos y en las promociones. Volverán solo cuando apliques otra bajada de precios o, directamente, no van a volver porque han ido específicamente a hacerse un tratamiento porque era más barato.
Por otro lado, cuando te pagan un bono o acude mucha gente a tu centro atraída por un descuento y ves el dinero, parece genial. Ves la agenda llena y la caja llena, y piensas que más fantástico no puede ser. Pero, mejor vamos a verlo con un ejemplo. Imagina que quieres aumentar tus ingresos y te decides por hacer una promo en la que logras vender a 100 clientes un tratamiento que se queda en 40 euros cuando aplicas el descuento. Eso son 4.000€ de beneficio de golpe. Al principio parece que la jugada te ha salido redonda, pero llega fin de mes y te das cuenta de que tu margen de beneficios con esa promo después de descontar el precio de los productos, del local, de algún detalle que hayas tenido con los clientes… es del 5% o del 10% con muchísima suerte (porque la mayoría de las veces, lo que descuentas al precio es justo lo que te llevarías para ti).
¿Qué te parece? Has tenido 100 clientes, has trabajado un montón de horas y te has quedado con 400€ (de nuevo, en caso de que hayas tenido la suerte de sacar algo para ti y no solo para cubrir gastos). ¿Te ha compensado? Yo creo que no. Y con los bonos estaríamos ante los mismos números.
En resumen, todos estos fallos llevan a tener que cerrar tu centro y todo porque no sabes cómo gestionar una empresa. Los centros de estética son lugares geniales para trabajar y de los que se puede llegar a vivir muy bien. No necesitas ser una gran cadena con varios centros repartidos por el país, puedes sacarle una rentabilidad increíble a uno solo. Eso sí, lo ideal es empezar a aprender cómo gestionar tu centro lo antes posible. Las malas decisiones económicas se acumulan y crean una bola de nieve que cada vez las hace más grandes y de las que es más difícil salir. De hecho, la intención de este artículo es que, o bien no caigas en esa dinámica, o que sepas salir si ya estás en ella.
Cómo empezar a tener un negocio rentable
Ahora que ya conoces los principales fallos que pueden llevar a que tu centro se hunda, vamos a ver cómo podemos evitarlo y de qué forma puedes volver a disfrutar dirigiendo tu centro. No todo tienen por qué ser problemas y estrés, puedes sacarle mucha más rentabilidad a tu centro y vivir bien de él, así que toca preguntarse cómo empezar. La mejor respuesta ya debes conocerla, aprendiendo lo que no te han enseñado. Tienes que buscar una formación que te dé las pautas para dirigir y gestionar una empresa y que, específicamente, te forme en la gestión de centros estéticos.
Lo malo es que a veces cuesta encontrar algo así que se ajuste tan bien a lo que buscas y a tus necesidades concretas. Por eso te quiero ayudar con ello en este artículo. Vamos a ver algunos puntos que nos indiquen que una formación es buena y que va a ayudarte de verdad a resolver tu problema.
- Tiene que asegurarte resultados y adaptarse a ti
- Tiene que centrarse en la gestión, pero enseñarte otros trucos del negocio
- Tiene que tener una buena reputación
1. Tiene que asegurarte resultados y adaptarse a ti
Un punto clave es que te asegure resultados, y te los asegure rápido. Aprender cómo gestionar de forma más eficiente tu centro y cómo mejorar la rentabilidad no es algo que vaya a funcionar a medio o largo plazo, tiene que empezar a funcionar desde el primer mes. En mi caso, cuando me piden que haga algún curso para enseñar a gestionar mejor una clínica y que empiecen a salir las cuentas, siempre aseguro resultados el mes siguiente de haber aplicado lo aprendido.
Además, la idea del curso también tiene que ser que puedas compatibilizarlo con el trabajo, para que vayas aplicando todos los conocimientos que te esté dando. La formación tiene que tener una duración razonable y lo ideal es que puedas ponerte con ella cómo y cuándo quieras. Se tiene que adaptar a tu situación personal y ser lo suficientemente flexible para que puedas formarte a tu ritmo.
Además, todo esto debería hacerlo de forma que sea fácil de entender. De ahí la necesidad de que esté centrada específicamente en la gestión de centros de salud y no en una gestión empresarial más general. Tiene que poner sobre la mesa muchos ejemplos y casos que sean cercanos y aplicables, para que se entiendan lo mejor posible y que, además, muestren los resultados que se consiguen al gestionar mejor un centro.
2. Tiene que centrarse en gestión, pero enseñarte otros trucos del negocio
Una de las ideas más importantes que estoy tratando de trasmitirte con todo este artículo es que tienes que sacar más por menos. Los cursos, al igual que pasa con los clientes, también pueden rentabilizarse y, lo ideal, es conseguir uno que además de ayudarte a gestionar mejor tu centro te enseñe más cosas útiles. Por ejemplo, debería enseñarte cómo hacer campañas bien optimizadas y que tengan sentido, adaptadas específicamente a tu negocio y a tus números.
Además, las herramientas para gestionar mejor tu centro deberán ser variadas. La idea es que tengas el control total de tus cuentas para que, mientras aprendes a ajustar márgenes y a mejorar la rentabilidad, también aprendas a crear una carta de servicios que puedan aumentar tus beneficios.
En resumen, tiene que ser una formación integral que te enseñe cómo gestionar las cuentas de tu centro, cómo atraer clientes y fidelizarlos con estrategias que tengan sentido, y cómo hacer para que los servicios que realices sean muchísimo más rentables.
3. Tiene que tener una buena reputación
El otro punto importante es que veas qué opinión tiene la gente que ya ha pasado por el curso, si les ha servido de algo y si lo recomendarían. Lo ideal es ver testimonios para averiguar de qué forma les ha ayudado y si también podría ayudarte a ti. Que una formación sea buena implicará que ha conseguido que las personas que la hayan superado tengan centros más rentables e, incluso, que haya mejorado su calidad de vida al enseñarles a solucionar problemas que no sabían cómo resolver. Si la formación es buena, probablemente tenga una buena sección de testimonios en las que se expongan algunos de los casos de éxito.
Sin ir más lejos, cuando yo hago un curso me gusta preguntar al final de qué manera les he ayudado, si les ha funcionado mi método y si me recomendarían. Las respuestas no solo me hacen sentir orgullosa, sino que confirman que en ese caso he dado una buena formación (te dejo un enlace a esos testimonios para que los veas tú misma).
Regalo final
Pretender hacer crecer tu centro y que sea rentable sin tener los conocimientos de cómo gestionarlo es prácticamente imposible. Formarte en ello no solo mejorará la calidad de tu centro, sino que te ayudará a disfrutar y a estar ilusionada con él igual que cuando solo era una idea en tu cabeza. Espero haberte ayudado un poco con este artículo y, si has llegado hasta aquí, lo prometido es deuda y te debo un regalo.
Próximamente, haré una nueva edición de un curso centrado en este tema, en ayudar a mejorar la gestión de tu centro y a que te salgan las cuentas. Es una formación única a la que he dedicado mucho tiempo y, aunque tiene una demanda bastante alta y solemos estar completos, he decidido hacer un descuento del 50% para personas que tengan centros que de verdad necesiten ayuda. Solo voy a poder mantener esta promoción durante este mes. Más adelante, si te sigue interesando, pero necesitas más tiempo para pensártelo, podrás entrar en una lista de espera para cuando vuelva a hacer otra edición en un futuro. Es una formación muy especial y me hace mucha ilusión presentártela.
El programa Beauty Management es a distancia, con unos módulos diseñados específicamente para resolver los problemas que tienen los centros de estética actualmente. Existen varias modalidades para que puedas elegir la que más se adapte a ti, desde un programa más básico, hasta uno VIP en el que además se incluye comunicación y motivación por WhatsApp, sesiones grupales e individuales, una sesión adicional “Tu máxima productividad” e incluso apoyo de un asesor legal. Además, también existe una opción intermedia con lo mejor de los dos.
Lo que pretendo hacer con este curso es marcar el camino que debería seguir una clínica para ser rentable y tener éxito, enseñando lo que no se enseña en ningún otro lugar. Quiero que recuperes la ilusión que has perdido haciendo de tu clínica un negocio rentable (te dejo otras vez mis testimonios para que veas que esto funciona, y sino te devolvemos tu dinero).
Si quieres conseguir una de las plazas con la oferta del 50%, déjame tus datos en el formulario de más abajo y yo y mi equipo contactaremos contigo lo antes posible para analizar tu situación, darte más información y ver si te podemos seleccionar para el descuento.
¡Te espero pronto!
Natalia F.
